¿Qué es una dirección IP?
Número único que identifica tu dispositivo.
Ver mi IP pública, mi ip, cual es mi ip, vermiip — al instante
Entraste, y ya sabés cuál es tu IP pública. Sin vueltas. miip.link te la muestra apenas cargás la página, junto con el proveedor de internet, la ciudad y si estás en IPv4 o IPv6. También podés consultar DNS, revisar el WHOIS de un dominio o escanear puertos. No pedimos registro, no mandamos spam, no hay truco.
¿Para qué querés saber tu IP? Para chequear si la VPN está activa, abrir puertos del router, jugar sin lag, entrar a tu PC desde afuera, o simplemente por curiosidad. Si configurás redes, administrás dominios o te gusta entender cómo funciona internet, acá tenés las herramientas juntas y sin publicidad molesta.
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Internet funciona porque cada aparato tiene un número que lo identifica. Como una placa de auto, pero digital. Eso es una IP.
Es la que tu proveedor le pone al módem de tu casa. El mundo la ve. Cada sitio que visitás sabe cuál es. Puede ser fija —si la contrataste así— o cambiar cada tanto. La que mostramos arriba en miip.link es justamente esa.
Es la que tu router reparte entre tus cosas: el teléfono, la laptop, la tele. Nadie desde afuera la ve. Casi siempre arranca con 192.168.x.x. En Windows la ves con ipconfig, en Mac con ifconfig en la terminal.
IPv4 es el formato de siempre: algo como 192.168.1.1. El problema es que ya no alcanzan los números —se agotaron en 2019. Por eso existe IPv6, mucho más largo (2001:db8::1), con espacio de sobra. Hoy conviven los dos. Si tu proveedor ya da IPv6, en miip.link lo ves.
Configurar cámaras, abrir puertos para un juego, chequear que la VPN prendió, entrar a tu compu desde el trabajo, o saber si el proveedor te metió en CGNAT —eso de compartir IP con medio barrio, común en fibra y datos móviles—. Tu IP no es solo un numerito, es la llave para un montón de cosas.
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15 consejos esenciales.
Tu IP es el número que tu proveedor le asigna a tu conexión. Cada vez que entrás a internet, los sitios la ven. En miip.link aparece sola apenas cargás la página, junto con el proveedor, ciudad, país y si es IPv4 o IPv6. Si tu proveedor usa IP dinámica, cambia cada tanto; si es fija, se mantiene. Sirve para ver si la VPN funciona, configurar cámaras o entrar a tu PC desde lejos.
IPv4 es el formato clásico: cuatro números separados por puntos, como 192.168.1.1. Da para unos 4.300 millones de direcciones y se agotaron hace rato. IPv6 es el reemplazo: ocho grupos hexadecimales, como 2001:db8::1, con espacio para 340 sextillones de dispositivos. Hoy los dos conviven y la mayoría de proveedores ya entregan IPv6. En miip.link podés ver si tu conexión tiene las dos.
DNS es lo que convierte "miip.link" en una IP que la máquina entienda. Cuando ponés una URL, tu navegador primero revisa su memoria (caché), después le pregunta al DNS de tu proveedor (o al que hayas configurado, como 8.8.8.8 de Google o 1.1.1.1 de Cloudflare). Ese servidor va preguntando en cadena hasta encontrar la IP correcta. Los registros más comunes son A (IPv4), AAAA (IPv6), MX (correo), TXT (verificaciones) y NS (servidores de nombre). Desde miip.link podés consultar todos estos gratis.
Tu IP dice en qué ciudad estás y quién es tu proveedor. Si querés que no se vea, usá una VPN: encripta todo y lo manda por otro país. También hay proxies (más rápidos, sin cifrado) y Tor (más lento pero anónimo de verdad). La forma más fácil de chequear si la VPN está funcionando es entrar a miip.link antes y después de conectarte. Si la IP cambió, listo.
Son números del 0 al 65535 que identifican servicios. El puerto 80 es HTTP, el 443 es HTTPS, el 22 es SSH. Los primeros 1023 son para servicios estándar; del 1024 al 49151 son para apps como bases de datos. Escanear puertos te dice cuáles están abiertos en un servidor —útil si administrás uno o querés chequear tu seguridad. En miip.link tenés un escáner gratis que funciona desde el navegador.
WHOIS es una consulta pública que muestra los datos de un dominio: quién lo registró, cuándo vence, qué servidores DNS usa. Antes del GDPR veías hasta el teléfono del dueño; hoy los datos personales aparecen tapados, pero lo técnico sigue visible. Te sirve para chequear si un dominio está libre, cuándo expira o quién está detrás de un sitio. Probá la herramienta de WHOIS gratis en miip.link con cualquier dominio.
Sí, todo lo del sitio es gratis. Tu IP aparece sola, sin registro. Las herramientas de DNS, WHOIS y escaneo de puertos también. Si sos dev, hay una API que devuelve JSON con hasta 500 consultas diarias sin pagar un peso.
Palabras que aparecen todo el tiempo cuando hablás de IPs, dominios y conexiones
Tu proveedor de internet. El que te cobra la factura cada mes. Claro, Movistar, Tigo, Comcast, Totalplay. Ellos te asignan la IP pública.
Lo que traduce "google.com" al número IP de verdad. Sin DNS escribirías 142.250.184.46 en vez del nombre. Incómodo.
Un túnel cifrado entre tu máquina y un servidor. Lo que usa la gente para ver Netflix de otro país o para que el jefe no sepa desde dónde trabaja.
Un intermediario. Tu tráfico pasa por él antes de salir a internet. Más rápido que una VPN pero sin cifrado —cuidado con lo que mandás.
El guardia de seguridad de tu red. Decide qué entra y qué sale. Windows trae uno, el router también, y hay appliances dedicados que cuestan un ojo de la cara.
Un numerito del 0 al 65535. Cada servicio usa el suyo: web va por 80 y 443, SSH por 22, DNS por 53, Minecraft por 25565. Si un puerto está cerrado, ese servicio no responde.
El registro público de dominios. Ahí sale quién lo compró, cuándo vence, qué servidores DNS usa. Con el GDPR muchos datos personales quedaron ocultos, pero lo técnico sigue visible.
Carrier-Grade NAT. Cuando tu operador te mete detrás de una IP compartida con decenas de personas. Si querés abrir puertos y no podés, probablemente estás en CGNAT. Pedí IP pública o usá IPv6.
El aparatito que te dio tu proveedor (o compraste vos) que reparte internet entre tus dispositivos. Hace NAT, DHCP, firewall básico y a veces WiFi. Si se cuelga, lo reiniciás y santo remedio.
El idioma que habla internet. TCP se asegura de que los datos lleguen completos y en orden. IP se encarga de que sepan a dónde ir. Sin este par, olvidate de WhatsApp, YouTube o Google.
Adivinar dónde estás por tu IP. No es GPS: a veces le pega a la ciudad, a veces te manda a otra provincia. Las bases de datos mejoran pero nunca son 100% exactas.
Define cuántos aparatos entran en tu red local. La típica 255.255.255.0 te deja 254. En una oficina grande usan máscaras más amplias. Si no cuadra, hay problemas de comunicación entre dispositivos.